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Encendedor de eslabón moderno

Nuevo

Encendedor eslabón sencillo (9 x 4.5 x 0.6 cm)

Más detalles

15,29 €

Información

Modelo sencillo de eslabón (VIDEO)
Incluye eslabón, yesca (tela carbonizada) y dos lascas de sílex. De forma opcional puede añadir una lata rectangular para guardar todos los elementos.
Eslabón de encendidos óptimos, chispas muy persistentes. El encendedor de eslabón (también llamado mechero de sílex o de pescozón, es un fragmento de acero o hierro acerado (aleación de hierro con un porcentaje de carbono que oscila entre el 0,03% y el 1,75%) que produce chispas cuando es golpeado por una lasca de sílex o cuarzo. Las chispas (micropartículas de metal incandescente) se recogen sobre un iniciador o yesca que las transforma en brasa para posteriormente conseguir la llama.
Todos los eslabones presentan un raspado en la zona de golpeo (raspado de prueba y lijado superficial para favorecer la chispa), no se trata por tanto de piezas usadas.

Recomendaciones de uso
Las chispas (aunque no suponen un peligro sobre la piel), pueden provocar pequeñas perforaciones en algunos tejidos. El sílex es un material cortante, manipular con precaución. Mantener fuera del alcance de los niños. 

Los más antiguos no parece que sean anteriores a la II Edad del Hierro. Un posible ejemplar hallado en una tumba escita de Afganistán (B. Roussel 2005), se sitúa hacia el 500a.C (hace 2500 años). En la cueva de Trou de l'Ambre se halló un sencillo eslabón con dos pasadores para ambos dedos datado en 2200 años. Una segunda pieza procedentes de Vireux Molhain (reconstrucción) o el ejemplar del yacimiento lacustre de Unteruhldingen serían otros ejemplos de estos primeros eslabones que conviven con piritas y marcasitas (ver Walter Hough 1928, y su fantástico catálogo sobre utensilios para hacer fuego). Pero es sin duda a partir de epoca romana (eslabón romano 1 (Siglos I al III d.C), 2 y 3) cuando estos encendedores se hacen populares (Fire steels, Cacciandra et Cesati, 1996. Catálogo gráfico de encendedores de eslabón de diferentes períodos. Ver además la tipología de eslabones de Wolfgang Zessin y BSPF 1993, Collina Girard). Los encontraremos posteriormente durante toda la Edad Media, especialmente relevante es el eslabón hallado en la necrópolis merovingia de Argilly en la que se encontraron asociados el eslabón y la lasca para percutir. Y es precisamente a partir de este período (Edad Media) cuando el eslabón ofrece multitud de formas y presenta nuevos avances en el templado y composición de los aceros (ver resumen de "Le Briquet Medieval", 2008 y Medieval firesteels de Spiro Svoronos, 2004). Desde entonces, el uso del eslabón ha perduraro en todo el mundo hasta bien entrado el siglo XX cuando será remplazado por las cerillas y los encendedores de mecha. Paleorama ha documentado su uso en diversos lugares de la geografía nacional (Pirineo leridano, Monasterio de rodilla, Burgos o Pinto, Madrid entre otros muchos).

Principio del fuego por percusión
Todos sabemos que para hacer fuego por percusión hay que golpear ciertas rocas para conseguir chispas con las que iniciar una brasa. Pero ¿porqué salen chipas? ¿que rocas hacen falta?, ¿qué tienen esas rocas de especial? La pirita, del griego pyros (fuego), es un bisulfuro de hierro (FeS2), una roca de color dorado (en ocasiones confundida con el oro, por lo que también se la denomina “el oro de los tontos”) que cristaliza en el sistema cúbico (la forma que presenta puede o no ser cúbica, dependiendo del tamaño de los cristales, el grado de alteración, erosión..), y que se oxida fácilmente (los restos arqueológicos se presentan por tanto muy deteriorados). La marcasita es también un bisulfuro de hierro, y cristaliza más frecuentemente según un sistema ortorómbico y se puede encontrar en forma de bola con una estructura interna radial. Es más abundante que la pirita y se oxida más fácilmente.


El fuego es una reacción química exotérmica que denominamos combustión, y la combustión es la oxidación rápida de un “combustible” en presencia de un “carburante” (oxígeno). Cuando se produce esta reacción, se libera energía en forma de calor y de luz (algo así como una bomba al estallar). Para que la combustión se produzca (para que la bomba estalle) es indispensable cierta cantidad de energía (un detonador) que rompa la cohesión del mineral. Si golpeamos alguno de estos dos minerales, pirita o marcasita (generalmente con sílex), el golpe (que es en realidad una fricción violenta), además de arrancar pequeños fragmentos del mineral, aportará calor (este es el detonante), y ese calor es la energía que permitirá, en presencia del oxígeno (carburante), iniciar la combustión del sulfuro de hierro que se desprende. Así, pirita o marcasita + golpe (impacto y calor) = ruptura del FeS2 = Oxido de hierro por un lado + dióxido de azufre (de ahí ese olor característico) + energía (calor y chispa). Por cierto, seguramente nos hemos fijado más de una vez en las chispas que saltan al tallar el sílex (o al golpear dos rocas duras entre si). Estas chispas (denominadas frias), se quedan siempre en la zona de percusión,”no saltan” como las producidas al golpear pirita o marcasita.

La evidencia Arqueológica del fuego por percusión
Si bien el fuego es una tecnología conocida desde el Paleolítico inferior, la presencia de "encendedores" por percusión resulta prácticamente inexistente hasta el paleolítico superior (ver un compendio de trazas arqueológicas del uso del fuego en el paleolítico en Roebroecks y Villa, PNAS 2011). Ausentes en el Paleolítico inferior, los "encendedores" del paleolítico medio son más que dudosos (se han encontrado minerales de hierro en la Grotte de la Verriere, Grotte de la Hyene o el Abri Romani, pero sin trazas de uso). Es decir, que si bien los neandertales conocen de sobra el fuego (lo producen y controlan), no sabemos con qué lo hacían (seguramente mediante percusión, Collina Girard). Tenemos por tanto que esperar al paleolítico superior para encontrar las primeras evidencias de "mecheros" por percusión (sulfuros de hierro con posibles trazas de uso en la Grotte Richard según Lartet y Christy en sus observaciones de 1875, fragmento de pirita en el Abri de Laussel con trazas de percusión (C. Girard BSPF 1993) y sobre todo, el nódulo percutido del yacimiento magdaleniense de Trou du Chaleux (ver Thierry Leduc 2012), muy similar al hallado en el yacimiento neolítico de Erkelenz (información y descripción de la pieza). Desde el mesolítico y sobre todo a partir del neolítico, los ejemplos se multiplican: Maglemose (yacimiento mesolítico con restos de pirita y hongo yesquero), la necrópolis neolítica de Aiterhofen-Ödmühle presenta varios encendedores en las sepulturas posíblemente depositados como ofrendas, también piritas y restos de hongo en el yacimiento neolítico suizo de Thayngen, nódulos de pirita de Montilier, Chalain 3 o el nódulo de sulfuro de hierro todavía adherido a lámina de sílex de la sepultura neolítica de Montigny-Esbly (ejemplo similar en el hipogeo neolítico de Tinqueux). Es igualmente corriente hasta finales de la Edad de los Metales, momento en que es progresivamente sustituído por el eslabón.

Principal referencia: La production du feu par percussion de la pierre. Bertrand Roussel, 2005.

© MLC

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