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Lucerna gladiador tracio

Nuevo

Lucerna romana con gladiador tracio (9.5 X 5.5 X 3.5 cm)

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12,40 €

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Reproducción de lucerna romana gladiador tracio
Lucerna de volutas, piquera triangular y asa, tipo Dressel 10 (Siglo Id.C). El disco presenta un gladiador tracio en actitud desafiante. Generalmente este tipo de gladiador (thraex) porta un escudo rectangular pequeño (o parma), grebas en las piernas (ocreae) por encima de unas cintas o fascias, espada ligeramente curvada (espada tracia o sica), un paño a modo de calzón (subligaculum) ceñido por un cinto (balteus) y casco beocio emplumado.
Otros gladiadores corrientes en las representaciones de las lucernas son el hoplomachus, con el escudo circular o clypeus (en la imagen anexa se enfrenta a un thraex arrodillado) y el murmillo o luchador armado con un gladius, escudo rectangular grande (scutum), armadura articulada protegiendo el brazo derecho (manica) y casco crestado (galea), muy similar por tanto al secutor (en la imagen vemos a un mirmillón enfrentado a un thraex).
Las escenas de gladiadores (Blázquez, Zephyrus 1958) constituyen temáticas de la vida cotidiana de los romanos, y como tales, son corrientes en mosaicos, esculturas, frescos y también en lucernas. Existen varios hallazgos epigráficos sobre los gladiadores que lucharon en la Hispania romana (Iberia 6, 2003). A modo de curiosidad, y ya que hablamos de gladiadores, se piensa que el anfiteatro de Córdoba pudo tener una capacidad de entre 30 y 50.000 espectadores, que el precio máximo de un león en un espectáculo ascendía a 150.000 sestercios (HS), mientras que el precio de los gladiadores en hispania variaba entre 1.000 y 15.000 HS dependiendo de su categoría. La mayoría no superaba, de media, los 27 años de vida. Al parecer, un tal Probus (murmillo) cosechó cerca de 100 victorias en Córdoba entre los siglos I y II d.C. Los más afamados hasta tenían "club de fans".

Nuestras lucernas están cocidas a alta temperatura y pueden usarse con aceite para cocinar. Sin embargo, recomendamos colocarla sobre un plato para evitar derrames de aceite en caso de fisuras. El uso por parte de menores sólo debe autorizarse bajo la supervisión de un adulto (derrame de aceite caliente y llama persistente). Se entrega con dos pequeñas mechas de fibra vegetal.

Origen de las lámparas de combustible
Si bién la lucerna es un objeto característico de las culturas clásicas, la lámpara de combustible hunde sus raíces en el paleolítico, apareciendo las más antiguas en el paleolítico superior malagueño y en el solutrense (22 y 18ka). En la cueva de la Mouthe (Francia, Roussot, Ampurias 1970), en niveles magdalenienses, se halló una lámpara elaborada en arenisca con el grabado de un ibex en la parte posterior. El combustible sería la grasa animal (tuétano), aunque también está documentado el uso de cera de abeja en cuevas paleolíticas de Málaga (Ardales y Rincón de la Victoria). Hay numerosos ejemplos de lámparas paleolíticas en Francia, Lascaux (Dons Maps) o La Madeleine y también en España (fantástica recopilación de la iluminación en el paleolítico en el blog de David Sánchez). Hallazgos excepcionales como el de la cueva de Ardales, revelan el tipo de materiales utilizados para las mechas paleolíticas (fibra animal, musgo, fibras de enebro y matagallo -phlomis-, también este último documentado en España en época reciente para la elaboración de yesca con eslabones de metal), habiéndose hallado además la cuerda más antigua hasta el momento con 30ka, utilizada para acceder a zonas superiores de la cueva con pinturas rupestres. Con el paso a la economía productiva (neolítico), las lucernas comienzan a fabricarse en arcilla (Investigación y ciencia 1983).

Lucernas romanas. Descripción y tipología
La lucerna fue el sistema de iluminación más corriente entre los romanos (ver descripción gráfica y visualización 3D). Se trata de un objeto hueco de pequeño tamaño y forma más o menos circular, cuyo volúmen interior servía como depósito (infundibulum) para el aceite de oliva (está documentado el uso de aceites de nuez, ricino y pescado y más adelante otras sustancias como bitúmenes y petróleos). La cubierta o disco (discus) solía estar decorada con temas muy variados (mitológicos, escenas de gladiadores, eróticos (ver Mazurek), geométricos, florales, animales incluso de propaganda política y estatal) y presentaba un pequeño orificio más o menos centrado (orificium) para su rellenado . Una extensión del disco o piquera (rostrum) presentaba una perforación (myxus) para colocar la mecha (ellychnium) elaborada en fibra vegetal (como el lino o la fibra de avellano) y excepcionalmente mineral (asbesto). La mayoría de las lucernas presentaban una sola piquera y una mecha (aunque las había más complejas, de hasta 10 o 12). Este apéndice podía o no presentar volutas y en general podemos decir que este es uno de los elementos que mejor permie establecer los diferentes tipos así como su cronología relativa. Opuesta a la piquera podemos o no, encontrar un asa (ansa) para su sujección (ver terminología en el estudio de las lucernas de Baetulo, Betriu 2008, pag 643).

Generalmente elaboradas en arcilla, también las podemos encontrar en bronce incluso en piedra. El uso de moldes, generalmente en escayola o yeso pero también también en arcilla incluso en piedra caliza, a partir del siglo IIa.C, permitirá su fabricación en serie (molde y copia), siendo por tanto un objeto muy recurrente en las excavaciones arqueológicas.
Utilizada generalmente de forma portátil, también se distribuían configurando puntos estáticos para conseguir una iluminación global de la casa (Current Swedish Archoeology 2005).

Existen numerosas tipologías para clasificar las lucernas, siendo de alguna manera complementarias pero también alternativas, lo que exige a los investigadores cotejarlas y buscar equivalencias y semejanzas (Cuadernos de Prehistoria UAM, 1990 fundamentalmente del Ia.C al IVd.C, Lucernas de Baetulo 2008). Las siguientes imagenes nos muestran a grandes rasgos, una breve aproximación visual de los cambios morfológicos en las lucernas del mundo clásico: tradición griega y helenística (SVI-Ia.C), tardorrepublicanas (II-Ia.C), lucernas de volutas (I-IId.C), lucernas de canal (I-II/III d.C), lucernas de disco y derivadas (II-IV/V d.C), lucernas tardoantiguas y paleocristianas (III-VId.C) Ref. imágenes Arqueomus.

Catálogos gráficos de lucernas
Una breve exposición de la evolución de las lámparas podemos encontrarla en el trabajo sobre las lucernas de Begastri (Antiguedad y Cristianismo 1984). En la página web Romulus2 podrás encontrar catálogos visuales de lámparas y lucernas desde la Edad del Bronce al período Bizantino, pasando por formas griegas, del período helenístico, romanas (desde el siglo II), tardorromanas y paleocristianas. Otro catalogo online interesante es la Emeritus collection (parte1, parte2, parte 3 y lámparas de bronce). Muy amplios igualmente sones los del Museo Manitoba, Rippon College  o la excepcional obra de Beauchamp para el British Museum (varios volúmenes y autores). En castellano se puede consultar en pdf el catalogo de lucernas de la Real Academia de la Historia (Germán Rodriguez 2005), . Información general sobre lucernas (italiano).

© Paleomanias

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Lucerna gladiador tracio

Lucerna gladiador tracio

Lucerna romana con gladiador tracio (9.5 X 5.5 X 3.5 cm)

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