Este sitio emplea cookies para prestar sus servicios, para personalizar sus avisos y para analizar el tráfico. También recibe información sobre tu uso de este sitio web. Si utilizas este sitio web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. Puedes acceder a nuestras políticas de cookies en este enlace.

Dados romanos

Nuevo

Réplica en resina de dados romanos (dos piezas): ( 1 x 1 x 1 cm)

Más detalles

4,13 €

Información

Réplica en resina de dados romanos (la referencia incluye dos piezas).
Igual que nosotros, los romanos eran muy dados a los juegos de azar. Y no sólo eso, también les encantaba apostar hasta tal punto, que las deudas contraídas por las apuestas y el exceso de ludóptas llegaron a convertirse en un problema de estado, obligando a las autoridades a restringir y prohibir el juego en determinados momentos (leyes alearias, de alea, azar, suerte, aletoriedad.., y de ahí también la famosa frase atribuida por Suetonio a Julio César "Alea jacta est", "la suerte está echada", cuando cruzó el río Rubicón con sus ejércitos en dirección a roma, quebrantando una norma centenaria).

Jugar a los dados en la antigua Roma
Uno de los juegos más corrientes entre los adultos eran los dados (tesserae entre los romanos). De origen incierto, algunos investigadores sitúan su origen -el objeto- en la antigua Persia (Irán), con una antigüedad que rondaría los 5000 años (3000 a.C). Se practicó desde Egipto a Grecia, pero su mayor expansión llegó de la mano del imperio romano y, hasta la actualidad.
La mayoría eran de seis caras aunque los hay de 14 incluso de 19 y 20, generalmente procedentes del ámbito oriental y probablemente relacionados con funciones adivinatorias (Espacio, Tiempo y forma 1988).
Habitualmente se jugaba con dos (Roma), o tres (Grecia), siendo 7 la suma de sus caras opuestas. Las reglas se ponían al principio (número más alto, más bajo, etc), pero se sabe que uno de los resultados favoritos era obtener el número 6 en todas las caras, es la denominada "iactus veneris" o tirada de venus, siendo la peor, obtener sólo el número 1 en cada uno de los dados (Methodos 1, 2012). Además existían ciertas variantes como el quinquenoven, el abacus claudere o el unus et duo.
Con el tiempo se incorporó el cubilete (fritilus), bien de hueso o más comúnmente de arcilla y madera.
Los dados se hacían en multitud de materias primas, siendo la más corriente el hueso, pero también los había de marfil, arcilla, metal, mármol incluso vidrio. Y como en la actualidad, también se trucaban añadiendo un pequeño peso en una de las caras. Por descontado existían jugadores profesionales (aleator) y casas de juego, pero se podía jugar en cualquier lado, desde burdeles a campamentos militares o en la misma calle. Se sabe que varios emperadores lo practicaron asiduamente: Nerón, Calígula (quién tenía fama de tramposo), Claudio (escribió un tratado sobre este juego), Cómodo (que instaló un casino en palacio para recaudar impuestos),  o el propio Augusto (de quién se cuenta que perdió en una noche 20.000 sextercios).  Séneca, en su obra Apolocynthosis, hace una severa crítica del emperador Claudio por su adicción a los dados, y lo castiga a jugar en el infierno una partida infinita con un cubilete sin fondo.

© Paleomanias

Reseñas

No hay comentarios de clientes por ahora.

Escribe tu opinión

Dados romanos

Dados romanos

Réplica en resina de dados romanos (dos piezas): ( 1 x 1 x 1 cm)

Escribe tu opinión

Dados romanos https://paleomanias.com/437-large/dados-romanos-tesserae.jpg <p><strong>Réplica en resina de dados romanos</strong> (la referencia incluye dos piezas).<br /> Igual que nosotros, los romanos eran muy dados a los juegos de azar. Y no sólo eso, también les encantaba apostar hasta tal punto, que las deudas contraídas por las apuestas y el exceso de ludóptas llegaron a convertirse en un problema de estado, obligando a las autoridades a restringir y prohibir el juego en determinados momentos (leyes alearias, de <em>alea</em>, azar, suerte, aletoriedad.., y de ahí también la famosa frase atribuida por Suetonio a Julio César "<em>Alea jacta est</em>", "la suerte está echada", cuando cruzó el río Rubicón con sus ejércitos en dirección a roma, quebrantando una norma centenaria).</p> <p></p> <p><b>Jugar a los dados en la antigua Roma</b><br />Uno de los juegos más corrientes entre los adultos eran <strong>los dados</strong> (<em>tesserae</em> entre los romanos). De origen incierto, algunos investigadores sitúan su origen -el objeto- en la antigua Persia (Irán), con una antigüedad que rondaría los 5000 años (3000 a.C). Se practicó desde Egipto a <em><a href="http://quhist.com/wp-content/uploads/2010/09/aquiles-y-ajax-jugando-a-los-dados-300x218.jpg">Grecia</a></em>, pero su mayor expansión llegó de la mano del imperio romano y, hasta la actualidad.<br /> La mayoría eran de seis caras aunque los hay de <em><a href="http://e-spacio.uned.es/fez/eserv.php?pid=bibliuned:ETFSerie2-31157B78-22E0-23BA-F995-146652C2DD40&amp;dsID=Documento.pdf" target="_blank">14 incluso de 19 y 20</a></em>, generalmente procedentes del ámbito oriental y probablemente relacionados con funciones adivinatorias (<em>Espacio, Tiempo y forma 1988)</em>.<br />Habitualmente se jugaba con dos (Roma), o tres (Grecia), siendo 7 la suma de sus caras opuestas. Las reglas se ponían al principio (número más alto, más bajo, etc), pero se sabe que uno de los resultados favoritos era obtener el número 6 en todas las caras, es la denominada "<em>iactus veneris</em>" o <em><a href="http://ddd.uab.cat/pub/methodos/methodos_a2012n1/methodos_a2012n1p47.pdf" target="_blank">tirada de venus</a></em>, siendo la peor, obtener sólo el número 1 en cada uno de los dados (Methodos 1, 2012). Además existían ciertas variantes como el <em>quinquenoven, el abacus claudere </em>o el <em><a href="http://www.novaroma.org/nr/ES:Tesserae" target="_blank">unus et duo</a></em>.<br />Con el tiempo se incorporó el <em><a href="http://www.tesorillo.com/juegos/cubilete.jpg">cubilete</a></em> (<em>fritilus</em>), bien de hueso o más comúnmente de arcilla y madera.<br />Los dados se hacían en multitud de materias primas, siendo la más corriente el <em><a href="http://domusromana.es/wp-content/uploads/2013/09/roman-dice-11184.png">hueso</a></em>, pero también los había de marfil, arcilla, metal, mármol incluso vidrio. Y como en la actualidad, <strong>también se trucaban</strong> añadiendo un pequeño peso en una de las caras. Por descontado existían jugadores profesionales (<em>aleator</em>) y casas de juego, pero se podía jugar en <em><a href="http://www.novaroma.org/vici/images/Tesserae2.jpg">cualquier lado</a></em>, desde burdeles a campamentos militares o en la misma calle. Se sabe que varios emperadores lo practicaron asiduamente: Nerón, Calígula (quién tenía fama de tramposo), Claudio (escribió un tratado sobre este juego), Cómodo (que instaló un casino en palacio para recaudar impuestos),  o el propio Augusto (de quién se cuenta que perdió en una noche 20.000 sextercios).  Séneca, en su obra <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Apocolocyntosis_divi_Claudii" target="_blank"><em>Apolocynthosis</em></a>, hace una severa crítica del emperador Claudio por su adicción a los dados, y lo castiga a jugar en el infierno una partida infinita con un cubilete sin fondo.</p> <p><strong>© Paleomanias</strong></p> reproducciones-replicas-arqueologicas-roma 4.13 EUR in_stock