Este sitio emplea cookies para prestar sus servicios, para personalizar sus avisos y para analizar el tráfico. También recibe información sobre tu uso de este sitio web. Si utilizas este sitio web, se sobreentiende que aceptas el uso de cookies. Puedes acceder a nuestras políticas de cookies en este enlace.

Taladro de inercia 2

DIDAK005

Nuevo

Taladro de inercia para actividades didácticas (38 x 25 x 2 cm)

Más detalles

Advertencia: ¡Últimos artículos en inventario!

20,66 €

Información

Reproducción de taladro con volante de inercia
Elaborado en madera. Tamaño ideal para ser utilizado por escolares. Por cuestiones prácticas (cambios del perforador de sílex, cuyas aristas pierden el filo tras un breve período de uso),  la punta perforante del taladro es una broca metálica de 2 mm de grosor, adecuada para el perforado de hueso, cáscara de huevo de avestruz, cerámica, madera y rocas blandas como algunas calizas, pizarra, yesos, azabaches y esteatitas. El conjunto se suministra con varias preformas de esteatita (materia prima documentada en la prehistoria desde el paleolítico. Ver Alvarez, E. MAN 2008), y dos lijas de papel (gruesa y fina), para elaboración de cuentas de collar (La Souquette, Auriñaciense).
Se pueden adquirir más preformas en la sección consumibles (consultar disponibilidad en la tienda).

Perforadores
Desde el principio de los tiempos los seres humanos han fabricado herramientas para cortar, raspar..., y perforar. Hay evidencias de perforado durante el paleolítico inferior en yacimientos como La Micoque o Bilzingsleben (Aggsbach 2012), evidencias que se multiplican a medida que avanza el paleolítico medio sobre todo al final, como por ejemplo el brazalete del nivel 11 del yacimiento de Denisova, (Blog Prehistoria al día y Archaeology of Eurasia 2008), y sobre todo durante el paleolítico superior fruto de una intensa actividad relacionada con la elaboración de adornos y artefactos de hueso y concha.
En esencia un perforador es una punta de sílex despejada por retoque bilateral o alternante más o menos contínuo, que permite practicar un agujero en un soporte duro o blando mediante acciones de rotación abrasiva. La tipología lítica describe tipos generales de perforadores para el paleolítico inferior y medio (bec sobre lasca, en ocasiones denominados awls en la terminologia anglosajona), y específicos y diferenciados para el paleolítico superior sobre pequeñas lascas, láminas y laminitas (Munibe, pp 118).
Aunque estas herramientas se usaron con la mano durante el paleolítico inferior y medio, su enmangado ya está documentado en el yacimiento de Biache-Saint-Vaast (paleolítico medio), donde se sabe que alguna pieza enmangada fue usada como taladro o perforador (Journal of Archaeological Science, 2012). A partir del paleolítico superior los perforadores son objeto de una especial antención por parte de los sapiens y su fabricación se especializa al cumplir funciones cada vez más específicas (sobre todo en el Solutrense y Magdaleniense). Pero es a partir del epipaleolítico, mesolítico y sobre todo durante el neolítico, cuando los perforadores se convierten en herramientas mucho más especializadas con un frente activo cada vez más largo (borer según la terminología anglosajona y mèche de foret según la francesa) y/o estrecho y sección triangular o cadrangular (drill-bits) en función de las nuevas necesidades como perforado de cuentas de materia prima, dureza y tamaño variables.

Taladros de inercia
En algunos yacimientos de época neolítica se observa un aumento considerable del uso de taladros a medida que avanza el período (Hatula, 9ka,a.C, Quartaer), y se ha podido inferir y documentar según los estudios de huellas de uso (o traceología), el empleo de pequeños arcos encordados para aumentar la velocidad de rotación de las piezas enmangadas (sin duda en sencillos vástagos de madera), así como la adición de arena fina de cuarzo (7 en la escala de Mohs) y agua, para favorecer el proceso de abrasión (Abu-Salabrik, Le Main et L'outil, 1984, pp 277 y ss). Todo parece indicar que a partir del Mesolítico y el Neolítico (Semenov 1981), el uso de taladros enmangados y la utilización de arcos (bow drill) para aumentar la inercia del proceso, debió convertirse en algo generalizado.
Hallazgos excepcionales nos informan del uso de taladros de arco utilizados para "los primeros arreglos dentales" en el neolítico pakistaní de Mehrgarh, hace 8000 años (Nature, 2006), donde se usaron microtaladros de entre 1 y 3 mm de grosor para eliminar las caries de varios individuos (no confundir con los rellenos de caries con cera de abeja, como por ejemplo en Eslovenia hace 6500 años -PlosOne 2012-, o el afilado de dientes de mujeres en fechas posteriores -hace 6500 años en Mali-, con propósitos estéticos -International Journal of Osteoarchaeology, 2008-).

La arqueología norteamericana recoge una gran variedad de perforadores y taladros de época postneolítica y protohistórica, con gran variedad de nombres en función de sus particulares y originales variantes regionales. La mayoría se usarían sin duda enmangados y con arcos de cuerda: taladro en forma de remo (paddle drill), microperforadores, little bear creek, en forma de T (T-dril), Benton-drill, Benton-stemmed, etc.

Aunque no hay constancia del momento en que se introduce el taladro con volante de inercia, la evidencia arqueológica sugiere que no debió ser antes del mesolítico/neolítico incluso algo posterior. En cualquier caso, los estudios de huellas de uso sugieren que varias formas de perforado, manual, enmangue corto, enmangue largo y taladro de arco o quizá con volante de inercia (spinning drill), debieron usarse de forma paralela. A este respecto los estudios traceológicos y experimentales serán definitivos para diferenciar el uso de un sistema u otro  (cuPAUAM 1996 y Saguntum 1999).
Durante la Edad de los Metales los taladros fabricados en sílex coexisten con las primeras formas en cobre y bronce, incluso algunas piezas de sílex estarían sin duda imitando perforadores metálicos, tal y como ocurre con dagas y puñales.

Usos actuales
En épocas recientes, los taladros manuales han seguido siendo utilizados en entornos donde no era posible o no era necesaria la electricidad, así, una "evolución metálica y optimizada" del taladro manual paleolítico y neolítico lo encontramos en carpinteros y mineros hasta bien entrado el siglo XX incluso en la actualidad (berbiquí). Muchos grupos del Ártico como los Inuit, han utilizado hasta hace pocos años taladros de arco (bow drill) con sujección de boquilla o sin ella, aunque en realidad no hace falta irse tan lejos; en Asturias algunos artesanos lo han utilizado (investigación Paleorama 2010), para fabricar sus cuentas de azabache. Como señalábamos anteriormente, una versión más avanzada del taladro de arco es el taladro de inercia (pump drill), ocasionalmente utilizado, entre otros, por algunos nativos de Hawai para elaborar sus artesanías y durante toda la época moderna y contemporánea en oficios de los más variados..

© MLC

Reseñas

No hay comentarios de clientes por ahora.

Escribe tu opinión

Taladro de inercia 2

Taladro de inercia 2

Taladro de inercia para actividades didácticas (38 x 25 x 2 cm)

Escribe tu opinión

Los clientes que compraron este producto también han comprado...